Llevamos tres años sirviendo lo que no deberías poder pedir sin carne. Y sin que nadie te explique por qué.
No somos una ensalada con pretensiones. BESTIA nació de una pregunta simple: por qué la comida sin carne tiene que parecer un sacrificio. Aquí no pedimos que creas en nada. Solo que comas. El resto lo hace la cocina.
Sin carteles de vegetales en la pared. Sin luz de cafetería de aeropuerto. Sin música de spa. BESTIA se diseñó para que un carnívoro se sienta en su terreno y descubra, más o menos a mitad del plato, que lleva tres años equivocado.
Cocina abierta. Parrilla de carbón. Cero carne. La contradicción es el concepto.
Vine con mi hermano a apostarle que no pasaría de la entrada. Pedí postre. Perdí $20.000. Los gaste en la cena. Volví el martes siguiente, sin él.
Me llevaron engañado diciéndome que era "un restaurante de parrilla con concepto". Técnicamente no es mentira. No me arrepiento de nada.
La burger no sé qué tiene. Pero voy dos veces por semana y ya no hago preguntas.
Capacidad limitada. Reserva obligatoria desde 3 personas. Si vienes por primera vez y eres carnívoro, avísanos: te preparamos el plato del día con una advertencia especial en el ticket.